Táchira: Cemento y cabilla no se consiguen ni con sobreprecio

El desabastecimiento tanto de cemento como de cabilla se agrava cada día más en el estado Táchira, al punto de que ni siquiera con sobreprecio se consiguen en el mercado ambos rubros, indispensables para la construcción de viviendas y edificaciones. Además, se ha desatado una ola de especulación y corrupción entre algunos comerciantes, en detrimento del bolsillo de los compradores finales.

Fuentes de toda credibilidad revelaron que en el caso de la cabilla, existe una amplia mafia dedicada a la comercialización de este insumo dentro y fuera del país, con sobreprecio. Al Táchira llegan unos cuantos cargamentos provenientes de Sidor, de 3/8 y de media pulgada, que son las más comerciales, entre 65 y 70 bsf cada una, cuyos precios regulados son bs. 18,60 y 24,90, respectivamente.

Inclusive, se pudo conocer que en algunas ferreterías disfrazan la figura de estas cabillas, y bajo la denominación de barras de acero, las expenden a precio fuera de regulación.

Ahora, desde hace un mes, la producción en la planta de Cementos Táchira cayó, por lo cual diariamente distribuyen apenas 5 mil pacas, a causa del mantenimiento al cual son sometidos dos de los tres hornos, cantidad que resulta insuficiente para cubrir los requerimientos de todos los municipios de la región, que según la Cámara de la Construcción Táchira, no debe ser inferior a 15 mil pacas, sin incluir obras de envergadura.

En los pocos centros de despacho privados en San Cristóbal, una paca de cemento oscila entre 35 y 45 bs. Aunque en diversos puntos de comercialización no se consigue, como consecuencia de que los dueños de ferreterías y ventas de materiales dejaron de recibir despachos de la planta de Cementos Táchira de manera rotunda desde hace un mes; y el producto que llega y está a la venta proviene de Falcón, Trujillo, Zulia y Guárico, de las marcas Holsein, Andino, Cemex y Maestro, y quienes lo transportan deben pagar acarreo, flete y alcabalas, hecho que incrementa el costo, en detrimento del bolsillo del comprador final.

Ni siquiera en los centros de distribución socialista de cemento en Cárdenas, Guásimos, Independencia, y San Cristóbal, donde inicialmente expendían constantemente el rubro, se consigue el producto, ya que muchos consejos comunales han formulado denuncias ante el Indepabis, debido a la demora y la desatención por parte de las autoridades encargadas de dichos puntos, sin que se desconozca, por lo menos de manera oficial, la situación de la planta cementera.

Focos de corrupción y “engorde”

Uno de los expendedores ferreteros consultados que hasta hace un mes recibía hasta 400 sacos semanales de Cementos Táchira, porque tiene cupo allí, “pero a la fecha me tienen represados por lo menos 800 sacos, que suman alrededor de 12 mil bs. Debido a que es el más barato, es el que más escasea; y, ante esta situación debemos recurrir a otras empresas, a pesar de que acarrea más costos y encarece el producto”, dijo.

— Ahora, supuestamente todo lo que sale de allí va dirigido a los consejos comunales y a la Gran Misión Vivienda, previo cumplimiento de una serie de requisitos y sólo reciben de a cinco pacas, si desean obtener más, deben justificarlo con fotos de la obra, constancias y cartas de los consejos comunales, en donde se haga constar la inversión.

Sin embargo, esto no ha sido impedimento para que algunos consejeros “corruptos”, desvirtúen los fines de estas políticas gubernamentales que buscan llevar el cemento a la gente que necesita construir sus casas; y deciden ofrecer el producto en cantidades considerables a las distribuidoras privadas para que sea revendido, obteniendo por supuesto un buen margen de ganancia; a mí me lo han ofrecido y no lo he aceptado porque es muy delicado”, denunció.

Es decir que, para poder tener el producto deben cubrir una serie de pagos que engordan el precio final de cada saco de cemento. Por ejemplo, “el precio del saco desde la planta de Maracaibo es de bs. 18, deben pagarse comisiones en varias alcabalas, donde operan funcionarios de la Guardia Nacional, lo cual encarece el rubro y hay sobrefactura”, comentó otro de los consultados.

Indicó la fuente que el flete por gandola, a razón de unas 600 pacas, puede oscilar entre bs. 6 mil y 7 mil bs, dependiendo del lugar de origen y el destino; “tenemos entendido que el precio de planta en los demás estados es superior; pero los distribuidores y gandoleros que tienen los contactos y el capital para invertir, nos colocan la paca entre bs. 30 y 32 mínimo, tras haber pagado en todas las alcabalas; así que no queda más que expenderlo al cliente final en bs. 35 y 37″, dijo.

En algunos lugares, que tienen garantizados los despachos, aunque sea a precio no regulado, venden a las personas lo que deseen, sin ninguna restricción más que la existencia, pero en otras partes sí limitan la compra a veinte y hasta cincuenta sacos, a fin de dar la oportunidad a otras personas de tener acceso al cemento.

Según dijeron los vendedores, desde la toma de la planta de Cementos Táchira ha prevalecido la limitación en el acceso al producto, con algunos altos y bajos, pero nuevamente empezó a decaer, al punto de que salen de planta entre 5 y 6 mil pacas diarias, lo cual no es suficiente para la demanda, y obliga a los compradores a pagarlo con sobreprecio, si es que logra conseguirlo, quienes no tienen cómo, deben paralizar sus obras.

Fuente: Diario La Nación

  1. perro dice:

    si tienes mucha razonnn

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